Carlos Minc critica homofobia de igrejas

do site da Igreja Progressista de Cristo
http://www.todosdejesus.fr.gd/Carlos-Minc-critica-Homofobia-das-igrejas.htm

Ministro Carlos MincO ministro do Meio Ambiente, Carlos Minc, criticou a Igreja em discurso hoje no Palácio Guanabara, sede do governo do Rio de Janeiro, durante cerimônia de instalação do Conselho Estadual dos Direitos da População LGBT (Lésbicas, Gays, Bissexuais, Travestis, Transexuais e Transgêneros). “Tem alguns momentos em que a Igreja erra feio. Um deles é a questão da camisinha. Se a gente fosse atrás da Igreja, quantas pessoas não estariam doentes?”, discursou o ministro, em meio a aplausos da plateia.

“Outra questão é a da homofobia. Como é que uma religião pode dizer que é fraterna e solidária com todos se pressiona os parlamentares a não aprovarem a lei que criminaliza a homofobia?”, indagou, em seguida, o ministro. Para ele, quem cria obstáculos à aprovação do projeto de lei “é corresponsável pela multiplicação dos crimes que nada têm de fraternos e solidários”. Segundo Minc, 3 mil pessoas morreram no País em dez anos por causa de crimes homofóbicos.

Também em discurso, o governador Sérgio Cabral Filho (PMDB) foi aplaudido ao defender que funcionários públicos do Estado “saiam do armário”. “Quando se vai a São Francisco, a Nova York, na parada gay, aparece a polícia uniformizada, os gays da polícia assumindo. A Polícia Civil, a Polícia Militar, o Corpo de Bombeiros, a Defensoria, eu conclamo a todos os membros do governo que no dia da parada gay se identifiquem.” O governador disse que já lançou o desafio ao secretário de Segurança, José Mariano Beltrame, mas reconheceu que ele “ficou olhando com aquela cara de gaúcho invocado”.

Minc e Cabral foram os autores, quando parlamentares, da lei estadual que já garantiu direitos previdenciários a cerca de 200 companheiros de ex-funcionários públicos homossexuais. O ministro se disse um defensor também da “biodiversidade sexual”.

Para o coordenador do Programa Estadual Rio Sem Homofobia, Cláudio Nascimento, o conselho será um canal com o governo para estabelecer políticas e fiscalizar as já existentes. “Vamos garantir a todos os homossexuais que assumirem dentro das secretarias que não haja situação de discriminação e preconceito.” Segundo ele, serão investidos R$ 4 milhões este ano na criação do Disque Cidadania LGBT, de oito centros de referência, e na formação de policiais civis e militares sobre diversidade sexual e combate à homofobia.

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DIÁLOGO ENTRE FEMINISTAS TRANS Y NO TRANS EN EL XI EFLAC

DIÁLOGO ENTRE FEMINISTAS TRANS Y NO TRANS EN EL MARCO DEL 11 ENCUENTRO FEMINISTA LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE TARDE DEL 18 DE MARZO DE 2009
CIUDAD DE MÉXICO

“Todas somos parte del movimiento. Yo, te reconozco mi compañera”

MARINA BERNAL
MULABI, ESPACIO LATINOAMERICANO DE SEXUALIDADES Y DERECHOS

En el exconvento de Regina, en medio de un mar de más de 1500 feministas provenientes de toda la región, este diálogo convocado por Mulabi, inició evocando otras experiencias de diálogos. Encuentros entre generaciones, entre mujeres feministas y mujeres indígenas, sucedidos en México años atrás, diálogos que invitan a emular una disposición a conocer y reconocer en “las otras”, una posibilidad de hacernos preguntas sobre “nos-otras” mismas. Alrededor de 100 mujeres feministas trans y no trans de diferentes países de América latina nos congregamos en este espacio de diálogo enmarcado por un acuerdo de respeto y escucha. Pensado como un espacio para preguntar, dudar, aprender, escuchar, cuestionarse y transformar-se. Un espacio para explorar en que podemos beneficiarnos al trabajar juntas y cuáles, si existen, son las distancias que preferiríamos o necesitaríamos mantener.

Se abre la sesión con una presentación colectiva, caminando, circulando unas entre otras, saludándose, mirándose, reconociéndose, nombrándose (¿cómo te llamas? y ¿cómo te identificas?), mezclándose. Y este grupo, que al inicio parecía separado en dos, ahora conforma un círculo grueso que se amplía conforme más feministas se suman. Para algunas, es la primera vez que participan de un Encuentro Feminista, para otras se trata de la primera vez que tienen la oportunidad de hablar, escuchar y estrechar la mano de una mujer trans feminista.

Cuántas preguntas, cuántas dudas, cuántas curiosidades circulan entre unas y otras.

Después se abre una pregunta: ¿Porqué se consideran feministas? ¿De que manera el feminismo nos ha construido como mujeres y como feministas tanto a las feministas trans como a las no trans?

Surge enseguida otra pregunta: ¿Qué nos cruza y que afinidades tenemos?

Una feminista no trans responde a esto, que no ve las afinidades y que, más aún, ve muchas diferencias en muchos casos insalvables. Una feminista trans responde a esto que las mujeres trans han sido consideradas siempre un objeto sexual: “No somos consideradas seres humanos, ni ciudadanas, somos otra cosa…”

Surge otro comentario, planteando que resulta difícil comprender desde afuera ¿Por qué las mujeres trans quieren ser trans en un contexto tan negativo?. Ciertamente, continúa esta feminista no trans, “es difícil entender porque en un país (como México) donde las tratan mal, donde las consideran o prostitutas o peluqueras, teniendo todos los derechos humanos negados, incluido el derecho a la salud… ¿porqué esa necedad?

¿Pero que necesidad?”

Una feminista no trans, responde: Porque es una elección. Las mujeres trans, afirma, son mujeres, porque el cuerpo no es un destino, “porque podemos pensar otros cuerpos, otros géneros, porque ser mujer no es tener una vagina. Porque pararse frente a la ciencia médica y retarla, no es fácil…” Desde ahí convoca a celebrar las nuevas subjetividades.

Una compañera trans apunta al respecto aclarando que en Brasil ellas no se identifican como trans, sino como mujeres, aún cuando en algunos casos tengan un falo, y es desde esa identidad e identificándose de esa manera como se sienten confortables.

También eligen sus espacios de lucha, han decidido que no quieren luchar al lado de los hombres porque entre ellos se han sentido muy agredidas y estigmatizadas. Han elegido sus alianzas y ahora son reconocidas en la política de salud como mujeres. En el caso de ellas por ejemplo el tema de las cirugías, es tan solo un tema más a desestigmatizar en cuanto a toda la serie de valores estereotipados asociados a las mujeres. Ellas tienen que hacer un trabajo al interior de la comunidad de mujeres trans para trabajar entre algunas de la compañeras los valores de mujeres tradicionales que a veces se enarbolan.

Una compañera no trans manifiesta que está descubriendo el sentido revolucionario que significa ser trans pues resulta absurda esta necesidad de etiquetar a las personas a partir de sus cuerpos.

Otra más, manifiesta que ella define su identidad como autónoma revolucionaria y que se reconoce como mujer. Pregunta: ¿Por qué tengo que adoptar una terminología “cientista”? Una mujer trans responde “Yo no estoy acá para reivindicar demandas personales sino como parte de una comunidad internacional de mujeres. Ser mujer y ser feminista, es un estado de conciencia revolucionaria”.

Otra más habla desde su identidad de mujer trans. Dice que las mujeres trans son mujeres que han hecho, no un cambio de género sino un cambio de cuerpo.

Una lesbiana feminista no trans responde “las lesbianas, según Wittig, no somos mujeres y yo cada vez más estoy más de acuerdo con esto. Deconstruimos a partir de lo que somos. La experiencia de travestirme y la forma de relacionarme, de mirar mi propio cuerpo me ha cuestionado respecto a que signfica ser mujer, y ahora creo que no quiero serlo más”.

Los puntos de encuentro entre la transexualidad y el feminismo

Una feminista no trans considera que el feminismo nos ha permitido encontrar respuesta a esta pregunta porque lo que hemos hecho desde el feminismo es deconstruir la categoría de mujer. Para una feminista no trans de Nicaragua la lucha de las compañeras feministas trans al interior del feminismo, se asemeja a la lucha que dieron también las lesbianas, las negras y las indígenas: todos los días resistiendo y ampliando lo que se considera ser mujer y a la vez ampliando los márgenes del feminismo. Resalta que “estamos en el 11avo. Encuentro Feminista todas juntas con el objetivo común de transformar el mundo patriarcal que nos oprime a todas”.

Una feminista no trans, que no está de acuerdo con la participación de las compañeras trans en el encuentro, coloca sobre la mesa su dificultad para entender algunas cosas que considera impedimentos para poder ser “mas eficaz” como feminista. El cuerpo – dice ella- hace diferencias- y la construcción sexual nos distingue, por ello afirma, es central mirar el cuerpo y el papel que este juega en la definición y división que el patriarcado hace y que hace, reitera, a partir del cuerpo, querámoslo o no. Por ello, ella defiende la importancia de reconocer esas diferencias, pero, como feminista que reivindica el derecho de toda persona a vivir la opción sexual y corporal que cada cual quiera tener, prefiere clarificar que lo que les vincula a las feministas y las trans es la solidaridad con las causas, pero existen problemas específicos de cada cual a partir de la definición que el patriarcado ha hecho de su identidad. Así, afirma, “me solidarizo con las trans, pero no soy trans, ni comparto sus problemas”.

Revisando los esencialismos en el feminismo

Este comentario lleva el diálogo a revisar lo que las participantes llamaron “las posturas esencialistas en el feminismo”. Una feminista no trans afirma que la violencia de género nos atraviesa a todas y que la sexualidad y los genes, también son construcciones sociales.

Una feminista lesbiana no trans de Guatemala, manifiesta la importancia que este espacio de diálogo tiene para ella, es una oportunidad de poder escuchar a las otras pero además le ha permitido conocer mujeres trans feministas. Dice: “Vengo a mi primer encuentro feminista, y he podido escuchar los fundamentos del feminismo pero también expresiones de los feminismos fundamentalistas” ella quiere extender a las compañeras feministas trans el lema de su organización: “Todas somos parte del movimiento, yo, te reconozco como mi compañera”.
Sobre el mismo tema, una feminista trans manifiesta que las feministas trans, no esperan solidaridad, lo que les interesa es aportar al feminismo y poder ejercer sus derechos como mujeres y como feministas.
Una mujer joven feminista no trans manifiesta su afinidad a esta idea, y expresa cómo se construyó como feminista, cómo el feminismo le permitió mirarse a si misma como mujer y acorde con ello, considera que las mujeres trans feministas deben estar presentes en el encuentro por identificarse como feministas, y no deberían se cuestionadas acerca de su biología.

Frente a estas manifestaciones de apoyo, una feminista no trans expresa sus temores: ” Creo que las mujeres estamos cediendo los espacios que nos habíamos ganado. Yo no estoy de acuerdo que por ejemplo, hombres feministas participen de nuestros espacios, del mismo modo me parece que las trans deben hacer su propia lucha.” Su lucha, reitera, “nos convoca pero desde otro espacio, no desde los nuestros”.

Una compañera trans de Brasil destaca frente a esta postura que el sistema patriarcal Brasileño conmina a las personas a posicionarse como hombres o como mujeres. Entonces cuando ellas dicen que son mujeres, las cuestionan sobre si ¿es posible hablar de mujeres que tiene falo? Y no solo a nivel simbólico. Ellas a su vez cuestionan si el tener un falo hace automáticamente a una mujer ser machista. Invitan a reflexionar y distinguir, que las mujeres trans no son gays y tampoco son hombres. Y que ellas, son mujeres que viven como feministas y que además vivencian lo femenino.

Una compañera feminista no trans invita a la reflexión sobre el tema de las identidades: “Quién puede ser considerada mujer y quien feminista? ¿cómo somos las mujeres? ¿Qué significa la diferencia sexual y corporal? ¿Cómo nos construimos mujeres cuando nuestro cuerpo sexuado ha sido tan distinto en nuestras historias? ¿Qué nos significa las presencia corporal de otras mujeres con otras huellas corporales?

Ella plantea que la diversidad es enriquecedora pero difícil de gestionar. La construcción genérica y política es distinta. El feminismo se ha construido a partir de la identidad de mujer como núcleo duro y esto, que se está rompiendo ahora, genera mucho miedo.

Resoluciones

El diálogo se acerca a su fin y las presentes manifiestan que son necesarias la transgresión y la rebeldía dentro del movimiento: pero para abrirnos a lo diferente, a lo que nos cuestiona y nos conmueve. Preguntarnos desde el feminismo si es requisito indispensable, tener una vagina, para ser mujer.

Una feminista no trans del Salvador coloca algunos puntos para continuar avanzando en esta reflexión que éste diálogo permitió: “Es necesario -sentencia-, afirmar el respeto al cambio en el interior de nuestro movimiento, poder abrirnos a lo nuevo, conocer a estas compañeras nuevas y permitirnos romper el hielo, vernos como humanas, con necesidades y problemáticas afines y otras específicas”.

Una joven feminista no trans, de Uruguay deplora los comentarios negativos y descalificadores que ha escuchado que se han hecho en voz baja mientras el diálogo se desarrollaba. Este tipo de actitudes y comentarios, afirma, no hacen bien al movimiento. Se pregunta un poco triste e indignada: “¿Quién puede decir quienes son las verdaderas feministas? Ese tema del tren que nosotras empezamos y al que se quieren “montar” las trans,” -dice ella-, me parece una expresión profundamente egoísta. ¿Quiénes somos nosotras para otorgar un derecho de entrada y salida de este tren, de limitar que otras mujeres gocen de los logros que hemos construido entre todas? ¿quién, sentencia, puede definir quien puede entrar o no al movimiento?

El diálogo termina. Hay sonrisas, agradecimientos, caras que reflejan interrogaciones, asombro, en algunos casos molestia, muchas se van pensativas. El diálogo dicen, apenas empieza.

Tolerância se aprende na escola

Da revista Época
Domingo, 26 de abril de 2009

A rede educacional brasileira começa a enfrentar o preconceito contra alunos homossexuais.

Ana Aranha

No começo do ano, Daniel foi recusado em sete escolas particulares de São Paulo. Ele é transexual, um menino que se sente e age como uma menina. Só conseguiu vaga em uma escola especial, para alunos com alguma deficiência.

Quando era aluno de colégio federal do Rio de Janeiro, Pedro Gabriel Gama fez um protesto na escola contra a falta de água. No dia seguinte, ouviu do diretor: “Isso é coisa de veado!”.

Em uma escola particular de Araguaína, Tocantins, Lídia Vieira Barros brigou com uma aluna que a chamava de “sapatão”. No dia seguinte, Lídia foi mandada à orientação psicológica. A outra, não.

Em Piracicaba, interior de São Paulo, um aluno move ação contra a Secretaria de Educação. No meio de uma aula sobre fotossíntese, no ano passado, o professor se recusou a lhe entregar uma apostila. “As bichinhas não precisam desse material”, disse.

Os quatro episódios narrados acima ilustram um grande problema da rede educacional brasileira: a falta de preparo da escola para lidar com a homossexualidade e os preconceitos que ela provoca. Entrevistas feitas por ativistas gays em seis capitais mostram que a escola é o primeiro ou o segundo lugar no qual homossexuais e transexuais mais sofrem preconceito. E não é só. Duas pesquisas feitas pela Unesco em 2004 ilustram a gravidade do preconceito nas escolas: uma delas, entre os alunos, descobriu que 40% dos meninos brasileiros não querem um colega homossexual sentado na carteira ao lado; outra, com professores, mostrou que 60% deles consideram “inadmissível” que uma pessoa mantenha relações com gente do mesmo sexo. “Há um muro de preconceitos que impede as pessoas de aceitar os homossexuais: eles são promíscuos, não têm família, morrem de aids. Quando se veem diante de um aluno gay, os professores e diretores simplesmente não sabem como agir”, diz o educador Beto de Jesus, da Associação Brasileira de Gays, Lésbicas, Bissexuais, Travestis e Transexuais.

Beto de Jesus é um dos coordenadores de um projeto financiado pelo Ministério da Educação para formar professores e ajudar as escolas a lidar com a diversidade sexual de seus alunos. O grupo vai produzir um kit didático para 6 mil escolas. Nele, haverá orientação para diretores e professores e material para os alunos. Como parte do mesmo projeto, estão sendo realizados encontros regionais com secretarias da Educação, ONGs e universidades. A ideia é coletar experiências de sucesso para ajudar a formular uma política nacional para o problema. O grupo também realiza, neste momento, a maior pesquisa qualitativa sobre homofobia nas escolas de dez capitais brasileiras, com a intenção de mapear os principais conflitos e soluções. “As escolas não estão preparadas nem para identificar esse preconceito. Enquanto os professores não podem aceitar que um aluno chame o outro de ‘negrinho’, ‘veadinho’ ainda é considerado brincadeira”, diz Carlos Laudari, diretor da Pathfinder Brasil e um dos coordenadores do projeto junto com Beto.

O Daniel ou a Dani?

Aos 8 anos, Daniel (o nome foi trocado) espalhava para os amiguinhos do colégio que era obrigado a ir disfarçado para a escola. “Meu pai quer um filho homem e me faz usar essas roupas e esse nome. Mas eu sou menina.” Aos 13, começou a passar base, usar brinco e fazer as unhas. Daniel é transexual, pessoa que nasce com um sexo, mas se sente e age como o sexo oposto. Na escola, pediu a professores que o chamassem de Dani, com pronome feminino. Queria ser “a” Dani. Mas só duas professoras concordaram. Uma semana depois que colocou mega-hair (aplicação de mechas no cabelo), sua mãe foi chamada à escola. Os pais de uma colega de classe ligaram indignados: “Não queremos nossa filha perto dessa aberração”. A solução encontrada pela diretora foi proibir a produção: o cabelo deveria estar preso e nada de maquiagem, brinco ou esmalte. Dani continuou a usar esmalte branco e brincos pequenos, mas tinha de tirar tudo quando cruzava com a diretora. No dia em que foi pego usando o banheiro feminino, levou uma bronca tão grande que nunca mais fez xixi na escola. Segurava até a hora de chegar em casa.

No ano em que saiu do armário, Dani repetiu pela primeira vez. Começou a faltar às aulas semanas seguidas e tirar nota vermelha em quase todas as matérias – menos nas duas em que as professoras concordaram em chamá- lo de Dani. A mãe se mudou para São Paulo, atrás de escolas que soubessem lidar com a diferença. Um mês depois da mudança, Dani havia sido recusado por sete colégios. Só foi aceito em uma escola especial, dirigida a alunos com dificuldade de aprendizagem e deficiência física ou mental.

É muito comum alunos transexuais abandonarem os estudos. Eles se sentem rejeitados por professores que se recusam a chamá-los pelo nome do sexo oposto e pelas restrições a seu modo de vestir. Para evitar que parem de estudar, algumas secretarias de Educação estão criando uma portaria para orientar as escolas. A primeira delas foi aprovada no Pará, no ano passado. Desde janeiro, alunos transexuais podem escolher o nome e o sexo, que fica registrado em sua matrícula. Assim, professores, diretores e funcionários têm de chamá-los e tratá-los pelo sexo de sua escolha. Em um mês, a secretaria contou 111 transexuais e travestis matriculados. “São jovens de 19 a 29 anos que tinham abandonado a escola e agora estão voltando”, diz a psicóloga Cléo Ferreira, uma das coordenadoras das mudanças na secretaria.

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Pedro e o diretor

Aluno de um dos colégios federais mais disputados do Rio de Janeiro, Pedro Gabriel Gama passou os primeiros anos do ensino médio tomando coragem para se assumir gay. Ele testava a aceitação dos amigos com pequenas revelações sobre sua personalidade. Levou meses para ter coragem de cruzar a perna e colocar um brinco. As amigas reagiam: “Que brinco ridículo é esse?”, “Descruza essa perna, parece uma moça!”. A cada pequeno tabu que quebrava, vibrava com a conquista pessoal. Cansado de jogar futebol na educação física, simulou um problema no joelho para conseguir atestado médico. Conseguiu ser liberado. Mas, no intervalo, aumentavam as risadinhas abafadas. Depois de cruzar com meninos no corredor, ouvia-os imitar: “Ai, ai”.

Pedro sempre achou que a maior resistência para aceitar sua homossexualidade viria dos alunos. Até o dia em que entrou em conflito com o diretor. Líder do grêmio escolar, ele mobilizou uma greve por um dia para protestar contra a falta de água na escola. No dia seguinte, viu o diretor se aproximar dele, furioso, no pátio. “Na frente de todo mundo, ele disse: ‘Isso que você fez não é coisa de homem, é coisa de veado’.” O aluno não reagiu. “Eu não tinha base para argumentar, nem sabia que aquilo se chamava homofobia”, afirma Pedro. Ele só se assumiu na faculdade.

“A homofobia está ligada ao machismo. Os meninos desclassificam o gay para mostrar que são machos”, afirma o educador Lula Ramires, especialista na formação de professores para lidar com a diversidade sexual. Para tentar formar uma geração mais flexível, educadores estão tentando quebrar a divisão entre os sexos na escola. Já no pré, colocam meninas e meninos para usar o mesmo banheiro e brincar nas mesmas atividades. Nas fábulas, às vezes o príncipe salva a princesa, às vezes a princesa salva o príncipe. “A flexibilidade e a capacidade de se relacionar com pessoas diferentes são habilidades importantes para essa geração, que a escola não pode deixar de trabalhar”, diz o educador Beto de Jesus.

Lídia e a psicóloga

Quando estudava em uma escola particular de Araguaína, Tocantins, Lídia Vieira Barros ouvia comentários de amigos e professores sobre o fato de usar camisetão, tocar violão e não se preocupar em ser delicada. Um dia, foi pega beijando outra menina no banheiro. A notícia rapidamente se espalhou. “Ela era uma das mais bonitas da escola. Os meninos vieram me cumprimentar”, diz Lídia. O preconceito contra as lésbicas é diferente. Ele se manifesta mais contra os modos e as vestimentas masculinizadas e menos contra a opção sexual propriamente dita. Um dia isso explodiu contra Lídia. Cansada de uma aluna que gritava “sapatão” toda vez que se cruzavam no pátio, ela chamou a menina para briga. Elas se atracaram na saída do colégio, e as mães das duas foram chamadas para conversar. Na frente das quatro, a coordenadora orientou a mãe de Lídia a procurar uma psicológa para sua filha. “A outra menina saiu no crédito. Eu é que precisava de tratamento”, diz.

É comum a reação das escolas que ainda tratam o homossexual – e não o preconceito – como o problema. “A falta de preparo é grande. Os professores e diretores precisam saber separar o que pensam do modo como agem quando a questão é alunos homossexuais”, diz Alexandre Bortolini, coordenador do Projeto Diversidade Sexual na Escola, da Universidade Federal do Rio de Janeiro.

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Geraldo e as apostilas

Em Piracicaba, interior de São Paulo, um aluno de 17 anos, Geraldo (o nome foi trocado), move uma ação contra a Secretaria de Educação. Ele conta que o professor de biologia se recusou a entregar uma apostila para ele e seus amigos, com a seguinte alegação: “As bichinhas não precisam deste material”. Foi reclamar na direção e fez um boletim de ocorrência. O professor foi recriminado verbalmente e pediu uma semana de licença. Depois voltou a dar aulas. Ao contrário do racismo, que pode dar cadeia, a homofobia é crime civil. Quem é condenado paga uma multa. Nesse caso, se houvesse condenação, quem pagaria a multa seria o governo, porque o professor estava em horário de trabalho.

Para tentar evitar esse tipo de confronto, uma ONG da mesma cidade ensina os professores a lidar com a diversidade sexual. O Centro de Apoio e Solidariedade à Vida faz oficinas no horário de planejamento dos professores ao longo de três anos. Primeiro, levam textos e vídeo sobre o que já foi estudado na área. “Eles ficam sabendo dos mitos que já foram quebrados e refletem sobre seus valores e preconceitos”, diz Anselmo Figueiredo, diretor da ONG e coordenador do projeto. No segundo ano, levam materiais para o professor trabalhar com os alunos e, no terceiro, vão para as salas de aula aplicar as atividades. “O professor fica assistindo para ver que não é um bicho de sete cabeças.”

ÉPOCA acompanhou uma dessas oficinas e notou como é difícil tratar o tema com os adolescentes. “É possível uma pessoa nascer com pênis e se sentir mulher?”, perguntou Anselmo a uma turma de 1o ano do ensino médio. Um aluno respondeu em voz alta: “Todo homem que gosta de homem se sente mulher!”. E continuou em voz baixa: “O Henrique (o nome foi trocado) se sentia mulher…”. O comentário foi seguido por risadinhas a seu redor. Ele se referia a um colega que estudou na mesma sala. Gay assumido, Henrique foi cercado e agredido por dez alunos mais velhos no ano passado. Anselmo continuou: “Vamos repensar nosso comportamento. Por que homem não pode gostar de balé?”. Os alunos responderam em coro: “Hummm…”. O próprio Anselmo riu com os alunos. Ele sabe que apenas uma oficina não vai mudar a cabeça de ninguém. “Precisa de trabalho constante, cartazes, atividades e intervenção do professor quando o preconceito aparecer.”

Published in: on 27/04/2009 at 15:19  Deixe um comentário  

Brasil e ICAR: um acordo contra a cidadania

  • ICAR é a sigla para Igreja Católica Apostólica Romana. Sapataria também é cultura!

Do Jornal do Brasil

Daniel Sottomaior
PRESIDENTE DA ASSOCIAÇÃO BRASILEIRA DE ATEUS E AGNÓSTICOS

No último dia 13 de novembro, o presidente Lula e o bispo de Roma assinaram um acordo entre o Brasil e a chamada Santa Sé, um dos órgãos de representação máxima da Igreja Católica Apostólica Romana (ICAR). O documento, que deveria ter sido objeto de amplo debate nacional, sintomaticamente só veio à tona depois de assinado. Mais alarmante ainda foi o fato de que a mídia se impôs um amplo silêncio sobre o assunto.

De certa maneira, eles têm razão: cachorro mordendo homem não é notícia; notícia é quando homem morde cachorro. Embora, ao menos no papel, o Brasil seja um Estado laico desde o século retrasado, a laicidade nunca foi um valor plenamente incorporado a nenhuma das democracias ou ditaduras republicanas. Nosso dinheiro estampa uma mensagem religiosa, e os prédios públicos dos três poderes, nas três esferas, incluindo Planalto, Congresso e Supremo Tribunal, ostentam símbolos religiosos. Nossos juízes sentem-se livres para “sugerir” que os presos em liberdade condicional tenham alguma religião, e ainda fixar que religião deve ser essa. E nada disso é notícia, nem provoca ação das autoridades.

O quadripé de universalidade de violações, desconhecimento da Constituição Federal (CF), permissividade com tudo que vem da religião e sobretudo uma caprichada vista grossa das partes indevidamente beneficiadas, vem anestesiando a crítica da sociedade e dos seus quatro poderes para todos os avanços da Igreja sobre o Estado. Mas é preciso mudar esse estado de coisas se quisermos levar minimamente a sério nossa lei máxima e caminhar para uma liberdade religiosa de fato.

A República

Muitos estranharão a idéia de que não existe liberdade religiosa plena no país porque não vive as limitações na própria pele. Mas basta utilizar a regra de ouro para entender a gravidade da situação. Imaginemos, por um instante, um Brasil levemente diferente cuja moeda dissesse “Ogum seja louvado”, cujos tribunais ostentassem estrelas de Davi e que assinasse acordos com a Igreja Universal do Reino de Deus. Se isso causaria escândalo nacional, também deve ser escândalo o atual acordo com qualquer outra igreja ou culto.

Mas escândalo pelos motivos certos: não porque a estrela ou Oxum seja maior ou menor aos olhos do Estado, ou porque as crenças sejam minoritárias, mas porque um Estado democrático de fato simplesmente não tem o direito de distribuir preferências ou rejeições, materiais ou ideológicas, a qualquer religião, assim como ao ateísmo. Quando o Estado toma essa iniciativa, na verdade são os servidores públicos que estão fazendo da sua crença particular uma política pública. E o acordo em questão é um dissimulado rol de preferências do Estado brasileiro sobre a Igreja Católica e seus fiéis, em detrimento de todos os demais grupos e cidadãos.

Se o acordo simplesmente garantisse os direitos que a lei já concede à Igreja, ele seria desnecessário e redundante. Se ele existe é para ir além da lei, apesar da linguagem enganadora do texto. O art. 8º, por exemplo, garante à ICAR o que já está estabelecido em nossa lei maior, que é a assistência aos seus fiéis em quartéis e hospitais. Ora, os sacerdotes de cultos afro-brasileiros são rotineiramente proibidos de exercer esse mesmíssimo direito, barrados em hospitais e em capelanias militares, e a lei atual não lhes serve de nada. Reafirmar o direito dos que sempre o exerceram enquanto se esquece os que nunca o conseguiram é um retrato acabado da perversidade de vários artigos desse acordo.

Mas outros dispositivos vão além. O art. 6º, por exemplo, determina que o Brasil e a Sé de Roma “continuarão a cooperar para salvaguardar, valorizar e promover a fruição dos bens, móveis e imóveis, de propriedade da Igreja Católica”. Esse é um direito que nenhum outro grupo tem e que selará a manutenção da Igreja pelo Estado brasileiro às custas de contribuintes de todas as crenças e descrenças, obviamente impedidos de buscar acordos semelhantes pois só a ICAR tem personalidade jurídica para tanto. Vários outros artigos caminham no mesmo sentido.

É imperioso que a nação se mova para impedir a consumação desse acordo. Para se tornar efetivo, ele precisa ser aprovado pelo Congresso, onde agora tramita. É dever de todos se informar, mobilizar, mandar cartas aos seus deputados e senadores, e procurar o judiciário, como já está sendo feito. Não se trata de uma iniciativa de negação da religião, mas de preservação das liberdades individuais e da lei, com apoio de amplos setores da sociedade, em respeito à sua pluralidade. E os afortunados indivíduos que sentem não ter nada a perder com o acordo devem se lembrar sempre da regra de ouro: se não por si, que o façam pela cidadania.

Quarta-feira, 01 de Abril de 2009 – 00:00

MILK – Vida real na tela

Aguinaldo Silva fala sobre a importância de Harvey Milk, político gay vivido por Sean Penn
Publicada em 15/02/2009 às 09h24 em http://oglobo.globo.com/cultura/mat/2009/02/13/aguinaldo-silva-fala-sobre-importancia-de-harvey-milk-politico-gay-vivido-por-sean-penn-754403998.asp

Aguinaldo Silva

Sean Penn em Milk, de Gus Van SantBelos tempos aqueles em que cada um de nós tinha uma causa, e todas elas, mesmo as mais pessoais, tinham a ver com o futuro e a salvação do mundo: as mulheres queimavam sutiãs, os gays brigavam – às vezes de modo literal – pelo reconhecimento do fato elementar de que tinham direitos, e os negros aprendiam aos tropeções a ter orgulho da raça, sem imaginar que, 30 anos depois, todo aquele esforço lhes daria como prêmio a ascensão ao poder máximo de um afrodescendente.

Éramos a última grande novidade do século: as minorias atuando. E o auge dessa verdadeira farra foi em 1978. No Brasil, vivíamos sob uma ditadura. Dos ventos de liberdade que sopravam pelo resto do mundo nos chegava apenas uma leve brisa. Mesmo assim nos refrescávamos.

Naquele ano, um grupo de jornalistas, do qual eu participava, fundou o jornal gay “Lampião da Esquina”, cujos passos iniciais foram dados à maneira das guerrilhas: da impressão na Rua do Livramento à distribuição num galpão da Rua da Relação, tudo era feito meio na clandestinidade, às escondidas, por debaixo do pano.

Lembro-me do modo como confrontávamos os jornaleiros, no galpão da distribuição, na tentativa de convencê-los a expor o que eles chamavam de “o jornal dos viados”. Éramos insistentes e, embora eles manifestassem o seu horror pela “causa” que representávamos, no fim sempre nos entendíamos.

Assim, as bancas do Centro da cidade aderiram primeiro à novidade, mas três meses depois de lançado o “Lampião” já podia ser visto em exposição até mesmo nos redutos mais conservadores do Rio.

Éramos, com toda a honra, afrontosos e malditos. Chegaríamos a ser processados, é claro; mas não por distribuir material pornográfico, e sim pela Lei de Imprensa, o que comprovava o quanto a nossa luta havia progredido. Já não éramos mais um bando de homossexuais, e sim um grupo de jornalistas enfrentando a ditadura e transgredindo.

Tínhamos a impressão de que passaríamos como um rolo compressor sobre os defensores “da moral e dos bons costumes” e afinal conquistaríamos nosso lugarzinho neste mundo.

Foi aí, no auge deste nosso sentimento de absoluta esperança, que lá em São Francisco, nos Estados Unidos, mataram Harvey Milk. Estávamos a fechar mais um número do jornal quando Francisco Bittencourt, um dos editores, entrou e nos deu a notícia em prantos. Dias antes, acontecera um atentado a bomba contra a sede de outro jornal alternativo que era nosso vizinho de prédio. Ninguém morrera, mas então pensáramos: e se fôssemos nós a próxima vítima?

Mas não fomos nós, foi Harvey Milk, que vivia num país de regime aberto e democrático e que, de todos os gays notórios de então, era o nosso grande ídolo.

poster de campanhaEx-hippie desbundado, figurinha carimbada de Nova York, Milk se mudara para São Francisco e lá, finalmente, descobrira a sua vocação – a política. Em poucos anos tinha sido eleito supervisor (ou o que chamamos aqui no Rio de “prefeitinho”) do distrito de Castro, onde os gays se concentravam. Opositor das leis defendidas pelos radicais de direita Anita Bryant e James Briggs, os quais queriam proibir que os homossexuais tivessem até mesmo o direito ao emprego, ele começava a se destacar nacionalmente e parecia ter um brilhante futuro pela frente quando foi assassinado por um político rival dentro do seu gabinete.

É dessa história que fala “Milk”, o filme de Gus Van Sant que estreia no Brasil na próxima sexta-feira (veja o trailer do filme abaixo). À maneira dos filmes políticos então em voga, com laivos documentais que se refletem até no granulado da imagem e na câmera sempre nervosa, o cineasta – um dos mais inquietos e controversos deste verdadeiro cemitério de elefantes no qual vem se tornando Hollywood – nos remete de volta, com toda a fidelidade possível, à efervescência – e à ingenuidade – daquela época.

Sim, porque se trata de uma história de época. Apenas 30 anos se passaram. Mas, enquanto assistia ao filme, eu pensava em “Gladiador”, ou em histórias ainda mais remotas: será que foi tudo assim tão difícil? E, se foi, como então conseguimos ir tão longe?

Sim, porque hoje, a não ser em países de fundamentalismo religioso ou político, os homossexuais ostentam livremente seus direitos. Mas o fato é que talvez isso não fosse possível sem a luta de Harvey Milk em Castro Street e, mais ainda, sem o seu sacrifício.

É disso que o filme de Van Sant nos fala: do valor do sacrifício. Obcecado pela sua luta, Harvey perde tudo – amigos, amantes, a própria vida. Em troca, dá à minoria da qual fazia parte uma ponte para o futuro.

Mas, se estou falando do ato político que o filme de Van Sant representa, não posso deixar de dedicar pelo menos algumas linhas ao próprio filme. E dele só posso dizer que me pareceu “antigo”, mas no bom sentido. Pois resgata uma linguagem, um gênero de filmes que teve o seu auge na própria década em que viveu Harvey Milk e que andava esquecido.

É fácil perceber que Van Sant viu esses filmes todos antes de escolher que caminho seguiria em “Milk”. Por isso eu disse que ele é “de época”: ele nos remete ao calor da hora e nisso conta com a fundamental ajuda de Sean Penn, esse ator magistral, aqui num dos seus melhores – e mais “realistas” – trabalhos. Sem esquecer a colaboração de luxo de Josh Brolin como o rival político de Milk.

Este pode não ser o melhor filme de Gus Van Sant (há quem prefira “Gênio indomável” ou, no outro extremo, “Elefante”). Mas não creio que nenhum dos candidatos ao Oscar este ano seja mais inovador e inquietante que “Milk”.

Gus aqui é mais Van Sant que nunca, como mostra a cena da morte de Milk, quando ele, agonizante, vê através das janelas os cartazes da ópera “Tosca” no teatro ali em frente. É assim que o cineasta dá um fecho brilhante à
grande ópera que foi a vida do seu personagem.

Published in: on 16/02/2009 at 03:00  Deixe um comentário  
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A batalha sem fim

Escrito por Buck e disseminado na lista SOGI em fevereiro de 2009.Para checar as referências, veja o artigo original em inlgês em
<http://sesw.blogspot.com:80/2009/02/fighting-uphill-battle.html&gt;.

Durante as Negociações de Paris pela Paz que determinaram o fim da Guerra do Vietnã, os negociadores passaram meses para decidir qual seria o formato da mesa. Alguns queriam uma mesa redonda, de modo que ninguém estivesse, aparentemente, no comando. Outros queriam uma mesa tradicional retangular. Enquanto eles seguiam essa discussão a guerra se arrastava e as pessoas morriam.

Às vezes sinto como se nossa comunidade estivesse fazendo exatamente isso. Parece que a cada dois ou três meses me vejo frente a algum grupo ou ativista com um novo nome para nossa comunidade. Houve um tempo em que chamávamos de “Comunidade Gay”, então as lésbicas feministas ficaram bravas e então adotamos “Comunidade de Gays e Lésbicas”. Isso funcionou por um tempo mas aí alguém disse que as pessoas bissexuais precisavam ter maior proeminência, e que se fôssemos mencionar as pessoas bissexuais então era bom não excluir as pessoas transexuais e transgêneras. E assim nos tornamos LGBT. Algumas das feministas ficaram bravas de novo porque o “L” vinha na frente, o que denotava “chauvinismo”, então passamos a ser GLBT. Alguém decidiu
que, sendo assim, precisávamos incluir ainda as pessoas intersexo, e a sigla passou a ser GLBTI. Depois voltamos para o LGBTI. Em seguida alguém decidiu que deveríamos reivindicar o termo “queer”e então viramos uma variedade de coisas: LGBTIQ, GLBTIQ, LGBTQQ (o último Q para “questionáveis”), e LGBTQ? (novamente, mas sem um “q”). As pessoas não-brancos da nossa comunidade decidiram que preferiam ser chamados de AMG, sigla de “amantes do mesmo gênero”, porque para el@s o termo Comunidade LGBTIQQ? era uma “denominação muito branca”.

A Wikipedia disponibiliza uma série fascinante e desagregada das várias iterações sobre seja lá o que somos. Se continuarmos assim, vamos percorrer todo o alfabeto tentando incluir todo mundo. Ah, e ainda nem incluímos as pessoas heterossexuais que nos apóiam. Então pode ser que precisemos colocar um “s” ou um “h” também. Há muitas variantes, incluindo variações que meramente mudam a ordem das letras; mesmo assim, LGBT ou GLBT são os termos mais utilizados e de uso corrente. [13] Ainda que tenham o mesmo significado, “LGBT” pode ter uma conotação mais feminista que “GLBT”, já que coloca o “L” (de lésbicas) em primeiro lugar. [13] Algumas vezes a sigla não inclui pessoas transgênero, e fica reduzido para LGB. [13] [14] LGBT ou GLBT também podem incluir um “Q” adicional para “queer” e/ou “questionáveis” (algumas vezes abreviado por um ponto de interrogação) (por exemplo: “LGBTQ”, “LGBTQQ” ou “GLBTQ?”). [15] [16] [17] Outras variantes podem incluir um “D” para “em dúvida”; “I” para intersexo”; outro “T” para “transexual” ou “travesti”; outro “D”, “DE” ou “2” para pessoas de “duplo-espírito”; um “A” ou “AH” para “aliados heterossexuais”; ou ainda “A” para “assexual”. Em alguns casos, pode-se juntar também um “P” para pansexual ou poliamorosos, e um “O”
para “omnisexual” ou “outro”. [2] [13] [24]. A ordem das letras não foi padronizada; além das variações de posição do “G” ou “L” inicial, as letras que têm uso “menos comum” podem aparecer em quase qualquer ordem. [13]

Essa terminologia variável não representa tipicamente diferenças políticas na própria comunidade, mas aparece a partir de preferências de indivíduos ou grupos. [25] Algumas pessoas consideram os termos “transexual” e “intersexo” como parte do guarda-chuva “transgênero” ainda que muitas pessoas transexuais e intersexo tenham objeções (cada qual por diferentes razões). [13] “AMG” (para “amantes do mesmo gênero”) às vezes é preferido pel@s afro-american@s como uma forma de distingui-l@s do que consideram uma “denominação branca”, no caso as comunidades LGBT. [26] “HSH” (homens que fazem sexo com homens) é usado clinicamente para descrever homens que praticam sexo com outros homens sem se referir à sua orientação sexual. ]27] [28]

Uma frase introduzida já nos anos 2000, “minorias sexuais e de identidade de gênero” (MSIG), usada para englobar todas as letras e siglas numa única definição, ainda não achou o caminho da
popularização. [29] A revista “Anything that moves” (Tudo o que se move) cunhou a sigla FABGLITTER (para caracterizar a Revolução de Gênero, do Fetiche, dos Aliados, dos Bissexuais, dos Gays, das Lésbicas, d@s Intersexo, Transgênero e Transexual – na sigla em inglês), um termo que tampouco foi popularizado. [1]

Minha percepção de tudo isso é que nossa comunidade gasta tempo demais nessa masturbação intelectual. Enquanto gastamos tempo e energia debatendo que grupo de letras e em que ordem elas devem estar para nos referirmos a nós mesmos, nossos inimigos da extrema direita continuam consolidando poder em partes deste país e conseguindo convencer até mesmo os Americanos moderados de que eles devem começar a nos temer.

Eu nunca deixo de me surpreender quando leio sobre reuniões e encontros da comunidade e vejo quanto tempo e energia são desperdiçados em assuntos impertinentes. Sempre há alguém que acha
importante falar sobre os direitos dos animais ou vegetarianismo. Há sempre alguém lembrando às pessoas brancas que somos todos secretamente racistas porque não temos um namorado ou namorada de uma raça diferente. Sempre há uma lésbica feminista protestando quanto ao uso de termos e palavras “patriarcais”. Sempre há uma rainha da festa que se opõe à ideia de nos engajarmos em qualquer relacionamento, pois ao fazer isso estamos tentando “ser como heterossexuais”. Sempre algum ou alguma ambientalista diz que não devemos fazer nenhum protesto público porque placas e panfletos gastam muito papel ou que “custo ecológico” de juntar tanta gente seria enorme.

Não é de admirar que tenhamos conseguido tão poucos avanços. Aprendi ao longo dos anos que a inclinação liberal da nossa comunidade frequentemente nos leva a ter um “Distúrbio ou Déficit de Atenção Ativista”. Não conseguimos nos concentrar nos nossos problemas coletivos e buscar soluções para eles. Como todo mundo precisa ser idealista e “viver [suas próprias] convicções”, nunca temos capacidade suficiente para concretizar projetos.

Como usamos tantos rótulos diferentes a mídia nunca sabe como se referir a nós. Se acabam escolhendo o rótulo errado, indivíduos radicais da comunidade respondem com histeria. Na luta pelo uso da sigla correta – LGBTI, GLBTI, LGBTIQ ou somente comunidade gay – no fim das contas acabamos esquecendo de responder à questão que nos foi perguntada!

Que tal fazer um acordo? Que tal deixar de lado todo esse amontoado de brigas triviais até que consigamos alcançar a equidade neste país. A partir do momento que conseguirmos as proteções que todas as demais pessoas têm, poderemos voltar a caluniar e ficar irritados uns/umas com os outr@s se quisermos, e discutir até o fim dos tempos, os nomes e rótulos.

Por enquanto, contudo, os rótulos não têm utilidade e só confundem as pessoas tanto dentro como especialmente fora da comunidade. Como é mesmo que a maioria das pessoas nos Estados Unidos nos chama? “A Comunidade Gay” ou “A Comunidade de Gays e Lésbicas”? Está ótimo! Sim, é verdade que não menciona toda e qualquer possível variação em termos de sexualidade, mas é fácil de lembrar e é como as pessoas nos conhecem. Não faz sentido gastar energia insistindo em dúzias de iterações diferentes das iniciais das quais às vezes nem nós mesmos temos segurança a respeito.

Que tal concentrar energias minha gente. Temos muito trabalho a fazer. Masturbação intelectual e virtual não vai nos levar até a linha de chegada!

Published in: on 11/02/2009 at 20:47  Comments (2)  
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Racismo – bola fora!

Published in: on 28/01/2009 at 14:16  Deixe um comentário  
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Supercake, la heroína lesbiana

Do portal Red Social de Contenidos

No es un pájaro, ni un avión, tampoco es Superman. ¡Es Supercake!, la primera superheroína lesbiana del mundo de los cómics, cuyas historia aparece en el magazine online argentino “BAG, llevá la vida que quieras”.

sk1Supercake es fruto de NextDoor, una productora de contenidos para público gay que nació en el 2007, bajo la idea de encontrar un medio para llegar a la gente, desde la diversidad de información, no sólo para el público homosexual.

Uno de sus atractivos productos es el comic Supercake que ya tiene 4 capítulos online (de los 26 que, en principio, hay pensados) y que alcanzó un gran éxito.

Según le contó la dueña de NeyxtDoor Fernanda Mel, a psicofxp.com, la idea de hacer Supercake fue lo primero que se le vino a su cabeza. “La esencia de nuestros productos tiene que ver con el humor y el formato del comic, nos permitía ser todo lo delirante que quisiéramos”, confesó Mel.

Ya el título es provocador. Como cualquier superhéroe tradicional, su nombre contiene la palabra Super, y la acompaña el seudónimo cake, o torta en español, nombre con el cual, en la jerga de la Argentina, se denomina a las lesbianas.

Sin dudas, encarar un proyecto de estas características es un gran desafío. Mel contó que “hace unos tres o cuatro años” comenzó a escribir la historia y que luego convocó al periodista Juan Martín Grazide para que le hiciera de coekiper. A su vez, detalló que armaron “la historia principal, desmenuzando al personaje desde su psicología, su infancia, su familia, sus comienzos como superheroína y su futuro.

“Era clarísimo que el personaje tenía que ser una mujer. Las mujeres gay tenemos muy poca cabida en el mundo de los medios gays y, en principio, me pareció interesante hacer algo desde mi lugar de gay, para mujeres gay y para quien quisiera leerlo”, dijo la propietaria de NeyxtDoor, sobre el por qué de la elección de una mujer como protagonista de un comic gay.

La historia de Supercake

sk16Marina es una chica como muchas, una chica de mucha plata que vive en el barrio de Belgrano (Buenos Aires), perteneciente a una familia wannabe, es decir de los que aparentan lo que no son o quieren parecerse a otros. Fue al colegio Saint Conchet’s, estudió publicidad y trabaja en una agencia de publicidad.

En 1958 su abuela Margarita, arqueóloga, viajó a Perú a hacer unas investigaciones y conoció a un Chamán que le dijo que ella iba a tener una nieta que nacería con una misión a cumplir en esta tierra. Le dio un collar y le aseguró que cuando su nieta tuviera relaciones sexuales con otra mujer, ese collar le daría los poderes que necesitaría para su vida como heroína.

Al regresar a su país, la abuela armó un grupo llamado La Resistencia, que estaba conformado por Mónica, una experta en computación, Gonzalo un ex Side, que manejaba la inteligencia del equipo, Juan Carlos, pareja de Gonzalo y mano derecha de la abuela. Su centro de operaciones estaba en la parte de atrás de la panadería que manejan la abuela y Juan Carlos.

Este grupo creó una cyborg, un androide llamado Carla con la intención que de enamorara a Marina y así, tuvieran relaciones sexuales, para que sus poderes se activaran en un ámbito secreto.

Una vez efectuado el acto sexual entre ellas, se manifestaron los poderes ocultos del collar y Marina se convirtió en la más grande superheroína gay de todos los tiempos: Supercake, luchando por el bien, la justicia y los abanderados del arcoíris (los colores que distinguen a la agrupación de homosexuales en la Argentina).

Toda historia tiene su villano y esta no es la excepción. La antagonista de Supercake es Madame Busheim, una malévola villana que fue congelada en la época de la Inquisición y volvió, con una pierna podrida ya que le quedó fuera del refrigerador.

Con el correr de los capítulos se va a ir conociendo más sobre sus orígenes y sobre la misión que le fue asignada.

Los personajes
Supercake
Su nombre civil es Marina. Marina se sintió varias veces atraída por mujeres, pero como la mayoría de las mortales no se hizo cargo.

Abuela Margarita
Es la cabecilla de la Resistencia. Aunque parece frágil, la abuela tiene un carácter muy fuerte, también cocina estupendamente y tiene debilidad por los té de hierbas exóticas. Amiga de toda la vida de Juan Carlos, junto a él fundan la Resistencia.

Mónica
Es el otro cerebro estratégico de la Resistencia, poseedora de una inteligencia brillante y un carácter horrible, tiene increíbles conocimientos en computación, telecomunicaciones, biónica, seguridad y móviles.

Estudió en la Universidad tecnológica de EEUU, trabajó para el gobierno en misiones secretas e incluso para la Logia, hasta que tomó consciencia y, como doble agente, le frustró varios planes. Fugitiva de la Logia, al ser descubierta, actuó varios años en la clandestinidad hasta conocer a Gonzalo que la incorpora a la Resistencia.

Gonzalo
Marine y guerrero por excelencia, trabajó en diversas agencias secretas hasta unirse a la Resistencia, a quienes conoce a través de su pareja Juan Carlos, quien lo sensibiliza y le da consciencia social. Es experto en todo estilo de lucha cuerpo a cuerpo, en armamento sofisticado y explosivos.

Juan Carlos
Nació en España y siempre se caracterizó por su sensibilidad social y su debilidad por los muchachos corpulentos. Aunque de joven soñaba con ser estrella de revista, su consciencia pudo más y finalmente estudió medicina y trabajó muchos años en médicos sin fronteras. Es la pareja de Gonzalo.

Germán
Es el mejor amigo de Marina desde el colegio. Superficial y despreocupado, le interesa más llamar la atención que cualquier buena causa, pero siempre puede más su cariño y lealtad por Marina, lo que lo hace involucrarse en diversas misiones.

Vereadora transexual toma posse vestida de rosa

Do portal CEN Brasil.

leo-kretSALVADOR – Vereadora do Partido Republicano, a transexual Léo Kret do Brasil tomou posse na Câmara da capital baiana cumprindo a promessa que havia feito aos seus eleitores: ir vestida de roupas da cor rosa.

– Essa é uma homenagem minha para a cidade de Salvador. Quero mostrar a todos que sou transexual e respeitada – afirmou. O modelo escolhido foi um terninho e sapato bico. – Estou chique, hem? É preciso estar elegante em um dia tão importante como esse.

Léo Kret revelou que uma das prioridades durante o governo será dada para comunidade Gay de Salvador.

– Fui eleita pelo povo e vou lutar pelos LGBTs. Tenho um compromisso especial com quem tanto me apoiou para que eu pudesse chegar à Câmara de Vereadores e desempenhar minhas funções. Quero acabar com a homofobia e o preconceito – disse.

Durante a campanha, a vereadora afirmou ter sofrido atos de discriminação social, por mais que se sinta respeitada dentro de seu novo ambiente de trabalho.

– Na campanha sofri muito. O preconceito infelizmente ainda existe. Aqui dentro não vejo isso. As pessoas me olham com seriedade.

Batizada como Alessandro Sousa Santos, a vereadora luta ainda para oficializar a mudança de nome.

– Minha identidade social é feminina. Não vejo porque não assinar como Leo Kret do Brasil.

Fonte : JB Online

Vestido Novo

PARTE 1

PARTE 2

Do “El País” de Espanha.

El segundo cortometraje de Sergi Pérez transciende la etiqueta de corto rosa y va directo al corazón. Al corazón de todos los que en algún momento se han sentido diferentes y han sufrido por ello. Vestido nuevo es la historia de Mario, un niño que el día de Carnaval en la escuela decide ponerse un vestido de niña para sorpresa de alumnos, profesores y familiares. Diez premios en diversos festivales nacionales avalan este corto de factura impecable e inmensa sensibilidad.

“Quería mostrar desde un punto de vista amable un tema que para muchos es algo negativo”, afirma su director. Niños, homosexualidad y escuela son temáticas peliagudas pero este catalán de 31 años sale airoso del reto con un guión que evita lugares comunes, una admirable dirección de actores y una realización llena de ternura. En suma, 10 minutos que hablan desde (y por) la diferencia.

Actualmente su realizador prepara nuevos proyectos y compagina su actividad de cortometrajista con la de publicista. El signo no de los tiempos para los realizadores de cortos de nuestro país y, en sus propias palabras, toda una prueba de fuerza: “Ser cortometrajista en España es como ser un representante de muebles o de cosméticos. Te pateas toda España (y parte del extranjero) en coche por carreteras secundarias para defender tu corto entre otros vendedores que también están mostrando su mercancía”. En ELPAÍS.com, los lectores tienen su Vestido nuevo a golpe de click. Disfrútelo.